Intestino Permeable

¿Intestino con poros?

Cuando la flora intestinal se daña, microbios de especie patógena crecen en exceso en el sistema digestivo y alteran la integridad de la pared del intestino. Ellos hacen porosa (permeable) la pared intestinal al provocar la apertura de las juntas intercelulares de la de la barrera mucosa (uniones estrechas) . Como resultado los nutrientes no tienen la oportunidad de ser digeridos correctamente antes de integrarse la proteína al torrente sanguíneo. El sistema inmunológico no la reconoce como alimento sino como un virus invasor y, entonces, desarrolla anticuerpos contra estas proteínas. Este desarrollo tarda un par de meses. Mientras tanto, lo que el cuerpo hará será unir otros complejos no específicos a estas proteínas no-digeridas y con eso empieza la inflamación. Y a los lugares a donde estos complejos lleguen en su cuerpo causarán síntomas. Estos varían y puede ser de muchos tipos: ataques de pánico, caída del nivel de azúcar, nivel de energía agotado, erupción de la piel, cistitis, nefropatía, ataques de migraña, dolor de cabeza o ataques de asma. La reacción puede ser inmediata o retardada. Estas reacciones se llaman ‘alergias’ o ‘intolerancias’. Usted puede estar reaccionando a un pedazo de carne de cerdo que comió durante el almuerzo o a los huevos que comió hace unos días o por algo que comió hace semanas. Todas estas reacciones se superponen. La gente no sabe a lo que está reaccionando su cuerpo y no sabe qué comer o no.

Mientras el intestino sea como un colador, estará dejando pasar proteínas sin digerir.

Por lo anterior, en vez de hacer muchos análisis y pruebas, lo que se necesita es enfocarnos en la curación y sellado de la pared intestinal.
La respuesta es una dieta específica que cure y permita que selle la pared del intestino — que permita el cerrado de las uniones estrechas intercelulares de la pared intestinal– regenere nuevas capas de células epiteliales de la barrera mucosa y balancee la flora intestinal. Así se normalizará la digestión, la absorción de alimentos y se evitará confundir al sistema inmunológico.

Lo más importante

Con esa dieta se detendrá el río de toxicidad que fluye desde el intestino al torrente sanguíneo y que transporta productos químicos por todo el cuerpo. Si estos tóxicos llegan al cerebro, por ejemplo, pueden causar: depresiones, ansiedad, psicosis, lapsos de memoria, estado de ánimo oscilante, irritabilidad, mal humor, incapacidad para concentrarse o aprender y la falta de sueño. Si una toxina va a los pulmones, el resultado puede ser asma o enfisema. Si va a los riñones, la nefropatía. Y si va a la piel: psoriasis, eczema, erupciones u otras condiciones que producen comezón.